miércoles, 24 de agosto de 2011

LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA COMO VALOR Y PRINCIPIO FUNDAMENTAL DEL ESTADO

Escenarios democráticos y de participación
Comunicación Social y Periodismo II
Andrea Pulido León – ID: 208718

LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA COMO VALOR Y PRINCIPIO FUNDAMENTAL DEL ESTADO

Cada ser humano que entra en relación con otros de su especie, empieza a ser parte de un determinado “grupo” que en la medida que crece y aumenta sus vivencias puede llegar a consolidarse en una verdadera COMUNIDAD. Dicha comunidad tiene connotaciones muy importantes, tales como el desarrollo, la implantación de valores, los principios fundamentales para convivir… lo cual hacen que en comunidad se establezca un “orden” una forma de “relacionarse” cada vez mejor.
En este sentido nace una forma de integrar y de dar a conocer lo mejor de cada individuo: la democracia participativa (porque hablar de poder local de las comunidades es reconocer que la esencia de la democracia es la participación activa de la gente en la toma de decisiones en todas las acciones que involucra la orientación colectiva).

Pero antes de ahondar en este tema, es importante recordar el origen y concepción del término “DEMOCRACIA”, ya que se trata de un término, en primer lugar, universal y en segundo lugar, porque ha sido empleado y transformado de alguna manera a lo largo de la historia, veamos:

"Democracia", etimológicamente, significa soberanía del pueblo, gobierno del pueblo. Clístenes (, año 508 a. de C.) es considerado como el iniciador de la democracia griega, aunque el término "democracia" se usara hasta más tarde con diferente significado. Fue Heródoto quien comenzó a emplear la palabra "democracia" para designar una forma de gobierno, en la que el poder residía en el pueblo, en todos los ciudadanos de la comunidad y no en un determinado sector.

De ésta manera se concibe la esencia de la democracia participativa que está regulada por la libertad y la igualdad, persigue la supresión de las desigualdades políticas, sociales y económicas, tiene por objetivo desarrollar al máximo la personalidad humana, el gobierno y las instituciones deben estar encaminadas a promover al máximo el desarrollo del individuo, el gobierno es ejercido por el pueblo, se debe asegurar todos los medios posibles para hacer efectiva esta participación y cada individuo goza de derechos fundamentales que son superiores al Estado, protegidos por instrumentos jurídicos.

Pero tocando nuestra realidad podemos comprobar que a partir de la Independencia, la democracia pasó a ser el sistema político dominante en América Latina y el Caribe, no exento de grandes y graves problemas en su desarrollo. Siempre se ha mantenido en muchos de nuestros países un movimiento cambiante entre democracia y autoritarismos de diversos signos.

En los últimos años, la convivencia democrática se ha venido deteriorando, entre otros factores por la corrupción administrativa, por los distanciamientos de los liderazgos partidistas con relación a los intereses de las bases y las reales necesidades de la comunidad, por los vacíos programáticos de los diversos partidos políticos, por el clientelismo político, por el populismo, por la poca participación de la ciudadanía. En definitiva, son gobiernos elegidos por el pueblo, pero no orientados eficazmente al bien común. (Cfr. SD 192)
Un fenómeno nuevo, la globalización, ha estimulado la expansión de la democracia y la promoción y defensa de los derechos humanos. La democracia es, a la vez, un sistema de gobierno y una forma de vida, supuestamente. ¿Pero acaso la globalización no ha sido causante de pérdida de identidad de los pueblo, he inclusive ha deteriorado el verdadero desarrollo de los mismos?
Ahora, ¿En quién radica el deterioro y desorientación de la participación democrática? Pues aquí cada quien lleva su parte: el poderío esta puesto en unos pocos autócratas que imprimen en el pueblo el carácter de “importantes” para llevar el control de las gentes. Pero, ¿Quiénes los tienes en dicho trono?, ¿acaso no es el mismo pueblo?, tal vez por falsas motivaciones, por esperanzas frustradas, en últimas por manipulación de sus ideales. Es decir que “la gente” por concepciones erradas de democracia ha permitido que se le gobierne de acuerdo a un solo interés de los “grandes”: el factor económico.
¿Conclusión?
La democracia es un derecho, pero también es un deber; es una gran solución, pero tiene muchos problemas sin resolver; hace madurar a los ciudadanos, pero también exige de ellos la máxima madurez posible.
Tal vez, la tarea más difícil, al desarrollar el concepto de democracia participativa está en comprender el concepto de poder; algunos piensan que un pueblo es poderoso cuando supera a otros en tecnología, en crecimiento económico, en deportes.... Un pueblo es realmente poderoso en la medida en que es dueño de sí, es él mismo, en su humanidad y en un proyecto de vida propio.
Termino aquí con una frase de Ernesto Sábato en su libro testamento "Antes del fin": "Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido".
BIBLIOGRAFÍA
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WEBGRAFÍA